Category Archives: Todo por una manzana

El comediante de los crímenes perfectos.

Eugenio Derbez/La Bella y la Muy Bestia

Eugenio Derbez/La Bella y la Muy Bestia, obra que se presentó solo una vez en Nueva York.

Pocas cosas había que Eugenio Derbez disfrutara tanto como viajar en metro en Nueva York. Prefería recorrer la ciudad bajo tierra, antes que atravesarla en taxi y convertirse en rehén del tráfico infernal. Con frecuencia bajaba trotando las escaleras de una estación que colinda con el Central Park, hacía fila en una máquina y compraba una tarjeta que le obsequiaba uno o dos viajes. Algunas ocasiones lo acompañaba su novia Dalilah y otras Aislinn, la mayor de sus hijos, pero casi siempre lo hacía solo. Cuando un tren se aproximaba, acechaba el interior de los vagones y elegía el que iba medio lleno. A veces se sentaba y no leía The New York Times, como algunos vecinos de travesía. Se dedicaba a observar con la curiosidad de un niño que visita por primera vez un circo. No se trataba de un simple recorrido urbano, ni Derbez actuaba como un mirón insulso: el metro era para él un improvisado teatro móvil que le permitía mantener la mente en movimiento. Es un observador tenaz de cosas que a primera vista no tienen importancia, y que al entrar en el territorio de su imaginación pueden transformarse en extraordinarias.

El otro día, en uno de sus recorridos matutinos, descubrió a una mujer negra, simpática y medio locuaz que se movía con frenesí y decía cosas que hacían pensar o reír a los que viajaban en el vagón, y pensó que podría ser uno de los personajes de sus programas de televisión. Cuando escuchaba una conversación o presenciaba una escena rara, trágica o ridícula como las que suelen ocurrir en las esquinas de Nueva York, se inclinaba para buscar una libreta en el equipaje rodante que lo acompañaba siempre, y hacía algunas anotaciones con una caligrafía apresurada.

Lo conocí una mañana de febrero de 2006. Vestía blue jeans, camisa polo negra, una chaqueta de invierno y zapatos deportivos. Tenía el cabello alborotado y un mentón gris de tres días sin afeitar. “No me he bañado”, confesó alzando las cejas y abriendo los labios más de la cuenta para acentuar sus palabras, un gesto característico en él, que denota nerviosismo. Acababa de cumplir 45 años y andaba por las calles de Manhattan con la libertad de un distraído vendedor de camisetas o hot dogs. Dos meses antes, una amiga me preguntó si lo conocía y añadió que estaba viviendo en Manhattan.

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iLa manzana negra, al fin, en Nueva York!

Después de más de medio año de tocar piso, la  manzana negra al fin estará en el lugar al que pertenece: Nueva York. Presentaremos el libro el viernes 22 de julio en McNally Jackson Books. Me hará el honor de presentarlo Claudio Iván Remeseira, director del Hispanic New York Project del Centro de Estudios Americanos de la Universidad de Columbia y editor de “Hispanic New York: A Sourcebook”. iLos esperamos!

La manzana negra en Nueva  York:

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Magos Herrera: La jazzera que quiso ser monja

Todo por una manzana-Magos Herrera-jazz-Colonia condesa-Nueva York

Fotografía de Sharon Cohen - Copy

Cuando sus amigos abren su más reciente CD,

llamado Distancia, y en la carátula interior descubren

una fotografía que la muestra en un vestido

blanco y vaporoso, con la espalda desnuda y de frente

a un hermoso ventanal que se asoma a un edificio

de ladrillo rojo, suelen decirle: ¡Qué vida te das en

Nueva York! Y también: ¡Tu casa de Manhattan es

increíble! Cuando eso ocurre, Magos Herrera sonríe

y divertida explica que ese departamento espacioso y

lleno de luz que aparece en el álbum de canciones no

es el sitio que habita en la Gran Manzana, sino un estudio

que rentó para la sesión fotográfica. El nombre

del disco es un espejo de su experiencia neoyorquina,

una colección de vivencias que ha marcado su

vida para siempre, un diálogo sobre la distancia entre

vida y muerte, entre dos personas que se aman y

no se entienden, entre estar en este mundo y sentir

que no estás. Continue reading

Alondra de la Parra: La mujer orquesta

Alondra-de-la-Parra-directora-de-orquesta-Nueva York-Central-Park-Village

Alondra de la Parra, libro Todo por una manzana, a la venta en Editorial Jus (Donceles 66) y en las próximas semanas en Gandhi, Educal, librerías de Cristal, Conejo Blanco, Bellas Artes y librerías de la UNAM

*Fragmento del libro Todo por una manzana, de Wilbert Torre.

La mujer orquesta.

Un empresario es el híbrido de una bailarina y

una calculadora, escribió Paul Valéry: serlo exige

pasión, carácter y precisión. Alondra de la Parra

es el prototipo del empresario total, con un añadido

imposible de pasar por alto: es tan audaz como para

hacer cosas imprudentes, y tiene eso que Martín Luis

Guzmán llamaba “el genio de la acción”, más buena

suerte que un gato con siete vidas, una suerte que

con frecuencia le permite sortear las dificultades en

las que se mete. Hace algunos años, cuando sospechaba

que tenía talento, no esperó a confirmarlo ni

quiso indagar si sería suficiente para alcanzar la imagen

idealizada del artista que se entrega sin condiciones al arte.

“Nunca fui una niña prodigio”, me dijo un día lejano,

cuando no era la celebridad que hoy

aparece en poses de diva en los espacios nocturnos

de las televisoras y los periódicos más influyentes de

México y Estados Unidos o en Quien y Caras, revistas

dedicadas a dar cuenta de los pasatiempos, modas

y caprichos de los ricos y famosos en México.

A los 23 años, cuando el consulado de México

en Nueva York la invitó a participar en el festival

“México Now” —una semana dedicada al arte mexicano

en la Gran Manzana— sabía que estaba frente a

una de esas oportunidades que sólo se presentan una

vez, y en un desplante de osadía planeó su primer

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Wilbert Torre

concierto, una aspiración legítima en una directora

de orquesta, salvo por un detalle relevante: no era

directora de orquesta. No poseía un nombre, prestigio

y tampoco contaba con los músicos que deseaba

dirigir. Era una desconocida que llevaba algunos años

reuniendo a sus compañeros en la escuela de música

para dirigirlos, cuando en busca de ayuda decidió

tocar puertas a las que algunos políticos y artistas

consumados tal vez jamás habrían considerado llamar.

Una de ellas fue la de Emilio Azcárraga Jean, propietario

de Televisa, uno de los hombres más poderosos

del país. Era una estudiante de piano que desde los

15 años, la edad en la que las chicas abrazan sueños

rosas, anhelaba alzarse en el medio de un enjambre

de músicos empuñando una batuta. En unos cuantos

días pudo reunir 50 mil dólares para aquella presentación

inaugural. Recuerda que fue una circunstancia

curiosa, porque primero tuvo el dinero y después los

músicos y la orquesta.

Fue su primer gran golpe. Continue reading

El arquitecto que desarmaba televisores

Enrique-Norten-Cassa-Hotel-NYC

Rascacielos de Norten en NY: Cassa Hotel and Residences.

El arquitecto que desarmaba televisores.

Un miércoles de primavera, Enrique Norten llegó

con prisa a Ten Arquitectos, su estudio en el

último piso de un edificio sin pretensiones de la 25

Street de Nueva York. Lo había visto varias veces en

los últimos años y era el mismo de siempre, un tipo

de movimientos ágiles y precisos, salvo por el hecho de

que me pareció más nervioso que de costumbre y más

concentrado que nunca en su tarea, como si ésta no

sólo lo mantuviese ocupado, sino preocupado en un

grado extremo. “¿Cómo va eso?”, disparó sin saludar

a una de sus asistentes, que revisaba una libreta de

anotaciones junto a un estante que exhibía los modelos

a escala de un museo, un rascacielos y un edificio

universitario. Sin esperar una respuesta, el arquitecto

mexicano vivo con más fama internacional se enfiló a

su escritorio, tomó el teléfono, marcó un número y pidió

a otra persona localizar a un diseñador que había

realizado para él una serie de maquetas. En su agenda

no figuraba ninguna reunión de trabajo, pero se

conducía como si no tuviera un segundo que perder.

Norten viaja con regularidad por todo el mundo, pero

desde el estallido de la crisis financiera de 2008 permanece

el mayor tiempo posible en sus oficinas

de Manhattan y la Ciudad de México. La recesión

sacudió con saña sus talleres y arruinó varios de sus

proyectos, de manera que este arquitecto con fama

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Wilbert Torre

de obsesivo, perfeccionista y un célebre carácter mercurial

parece tener los cinco sentidos en cada uno de

sus proyectos. Continue reading

En Reforma, reseña de Todo por una manzana, mi libro de artistas mexicanos contemporáneos en Nueva York

Reforma Todo por una Manzana