Los pensamientos de un condenado a muerte

“No tiene sentido vivir así”

Por  Víctor Hugo Michel, Enviado Kajang, Malasia.

Con la mano que no está encadenada, José Regino González Villarreal levanta el auricular de la sala de visitas de la prisión de Kajang. Lleva el traje de prisionero con mangas anaranjadas de los condenados a muerte y tiene la mitad del rostro cubierta por la máscara quirúrgica que usa desde que se le detectó una infección de …tuberculosis, hace ya varios meses. Los ojos están hinchados, enmarcados por unas profundas ojeras. Es la primera conversación que sostiene con alguien ajeno a su defensa y familia después de ser sentenciado a morir en la horca por el delito de narcotráfico. “Los hermanos lo hemos platicado; no es que quiera decir que queremos morir, pero si nos van a ejecutar, que sea rápido. ¡Que no nos tengan aquí 10 años más!”, pide José Regino. “Hemos estado pensando en eso y no queremos estar aquí tanto tiempo. Ya no queremos estar sin la familia”. —¿Entonces pide que se acelere el proceso de la ejecución? —Lo que le pedimos al gobierno mexicano es que haga lo posible para que esto se vaya rápido y, se gane o se pierda la apelación, lo sepamos de una vez. Queremos saber qué nos va a pasar y no estar en la incertidumbre. —¿Cómo han tomado la noticia de la sentencia a muerte? —Mi hermano Luis dice que él ya no va a aguantar más tiempo acá. Simón está muy triste. —¿Y usted? —No quiero pensar en eso. Aquí hay muchos que se han vuelto locos de estar pensándolo todo el tiempo. Pero hoy me desperté y me di cuenta de que estoy condenado a muerte. Es… no lo entiendo.

Los tres sinaloenses, encontrados culpables por una corte de Malasia, ya no regresaron a la prisión de Sungai Buloh tras ser condenados a muerte. Se les trasladó a la aldea de Kajang, 23 kilómetros al sur de Kuala Lumpur. Es una instalación construida en medio de la selva, entre plantaciones de palma. Para cientos de reos esta prisión es la última parada, la escala final antes del patíbulo. Actualmente unos 200 prisioneros condenados a la horca están encarcelados en un ala de máxima seguridad, en la que se les mantiene bajo vigilancia las 24 horas para evitar suicidios. Son condiciones de encarcelamiento más difíciles que las de cualquier otra prisión en Malasia. “En Kajang 70 por ciento de los condenados a muerte llegan a padecer de una enfermedad mental”, dice Fifa Rahman, representante en Kuala Lumpur de Harm International, una ONG británica dedicada a luchar contra la pena de muerte. En esta cárcel no todos soportan la presión de estar al pie del patíbulo, afirma la activista. “Hemos detectado que muchos se vuelven adictos a las drogas o padecen el ‘síndrome de depresión de la condena a muerte’. Es un fenómeno que les afecta cuando esperan ser ahorcados. No duermen, no comen y tienen un pánico excesivo en las madrugadas, porque a las 4 de la mañana se realizan las ejecuciones. Muchos no pegan el ojo hasta después de esa hora, cuando saben que no serán ejecutados”. • • • Los González Villarreal aterrizaron en una prisión marcada por múltiples contrastes. A diferencia de los condenados a muerte, los reos de otros niveles tienen algunos beneficios: el complejo penitenciario está justo enfrente de una mezquita a la que pueden ir a rezar los musulmanes; dentro hay un spa tipo Bali atendido por internas con buena conducta. En lo que se refiere a la pena de muerte, Kajang no le da vuelta a la hoja. Las instalaciones son de lo más duras. De acuerdo con testimonios publicados en la prensa local, su patíbulo fue renovado a principios de la década pasada. Cuenta con un sistema especial mecanizado para facilitar ahorcamientos múltiples. “La sala de ejecuciones funciona con un sistema hidráulico que es más silencioso y eficiente. Es un lugar muy brillante”, declaró Kesavan A. Arumugam, uno de los verdugos, a quien tocó encabezar la más famosa ejecución: la de la cantante Mona Fandey, colgada en 2001 Según se reporta, al momento de ser colgada junto con dos cómplices gritó: “¡nunca moriré!”

Hoy es sábado. Día de visitas en Kajang. En cubículos individuales, indios, chinos, musulmanes, tamiles e iraníes conversan con familiares encarcelados, en su mayoría por delitos contra la salud. Para esta plática, José Regino González Villarreal fue asignado justo en el centro de un largo pasillo. Se ve muy delgado: pesa menos de 60 kilogramos. Ha perdido casi 30, en parte debido al estrés. “Entendí la sentencia de inmediato. Ya sé más malayo”, aseguró en una conversación más libre, ya sin los riesgos que había en las previas de autoinculparse. —¿Qué pasó por su mente durante la sentencia? —Me sentí impresionado. La verdad es que sí esperaba irme a casa. Hasta el abogado nos dijo que nos podíamos regresar a México. —Las cortes han determinado que ustedes son culpables. ¿Lamenta haber venido a Malasia? —Híjole. Quisiera nunca haber escuchado de este país y nunca haber venido. Me arrepiento. Si pudiera hacer todo de nuevo, si me dieran la oportunidad de hacerlo todo otra vez, me hubiera quedado en Sinaloa con mi familia. Aquí las leyes son muy duras. Por primera vez desde su detención, José Regino se refirió al resto de sinaloenses detenidos. Tres hombres de los que solo se sabe sus primeros nombres, que sí pudieron ganar su juicio y ya están de vuelta en México: Jorge Enrique, Jesús Alfonso y Andrés Adrián. —¿Qué opina de que los otros tres sinaloenses sí fueron liberados? —Les tengo envidia de la buena. Qué bueno que están en Sinaloa con sus familias. No les deseo mal. —¿Sabe a lo que se enfrentan usted y sus dos hermanos? —He escuchado pláticas de cómo te ejecutan. Te suben a una tarima, te ponen la soga y luego aplastan un botón y se abren las puertas. —¿Ha conversado con sus hermanos sobre lo que puede pasar? —Tratamos de no platicar sobre la muerte, aunque a veces me viene a la mente y pienso en cómo será. Después lo saco de mi mente. —¿Le preocupa lo que dice su hermano, Luis, de preferir la ejecución a la espera? —Es que Luis me dice que (estar) toda la vida aquí, no. Que sí prefiere dar el salto. —¿Y usted? —Yo lo apoyo. ¿Cómo va a tener sentido vivir así?

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