El bombero al que nadie llamó, Premio Internacional Proceso 2011

En marzo del año pasado, en su edición 1793, Proceso convocó a su primer Premio Internacional de Periodismo, como parte de los festejos por sus 35 años de existencia. Se recibieron 54 trabajos, de entre los cuales el jurado –Alma Guillermoprieto, Jon Lee Anderson, Juan Villoro, Vicente Leñero y Rafael Rodríguez Castañeda– seleccionó tres: “Carrizalillo, el infierno a cielo abierto”, de Marlén Castro Pérez y Rogelio Agustín Esteban; “Nadie se acuerda de Julián”, de Diego Enrique Osorno González, y “El bombero al que nadie llamó”, de Wilbert Torre.

Esta es la liga de la pagina Proceso, con un adelanto breve de  la historia El bombero al que nadie llamó, crónica seleccionada como uno de los textos ganadores.

"Rafael Hernández", "bombero mexicano" "atentados de 2001".

Rafael Hernández en su departamento de Queens.

Aquí también en texto un adelanto breve de la historia, que en unas semanas saldrá a la venta en formato ebook, lanzado por una editorial española.

Martes 11 de Septiembre de 2011

Rafael Hernández despertó antes de las seis de la mañana y se sentó en el filo de la cama. Había tenido días difíciles –extrañaba a sus hijos y lo mataba la monotonía de su empleo de vendedor en una tienda de televisores en Nueva York–, pero ese martes amaneció de mejor humor: Arned Azis, su patrón, un musulmán paquistaní, le había autorizado unos días para recuperarse de seis semanas de trabajo sin descanso. Se lavó la cara y los dientes, se vistió, revisó los bolsillos para asegurarse que llevaba las llaves y la chapa que siempre porta con él, y salió del apartamento que rentaba en la avenida Roosevelt, en Queens.

Lo acompañaba Jaime, un amigo mexicano con el que compartía cuarto. Caminaron frente a las taquerías y abordaron el metro, que a esa hora corre a toda velocidad llevando en sus entrañas ejecutivos de Wall Street, meseros, médicos y albañiles.

Cuando el tren salió del túnel, la silueta de Manhattan emergió iluminada por un sol otoñal. Habían planeado pasar unos días en los casinos de Atlantic City. En el metro intercambiaron opiniones sobre la empresa que elegirían para viajar: un par de ellas obsequiaban cupones de 30 dólares en apuestas. Verían a dos amigas peruanas a las 8:30, a tres calles del World Trade Center. Hernández se había disfrazado de turista: camiseta, jeans y zapatos deportivos.

Llegaron media hora antes y caminaron a la esquina de Fulton y Church street. Hernández, 1 metro 65, piel chocolate y nariz aguileña, tenía un cuerpo de luchador: la espalda ancha, brazos como tubos y un tórax de cantante de ópera. Sintió hambre y caminó a una tienda donde compró un café y un sándwich de jamón y queso. Cuando regresó encontró a su amigo leyendo el New York Post.

“Ya es tarde y no aparecen estas mujeres ¿Vendrán en camino?”, preguntó.

Los segundos siguientes fueron confusos: un rugido en el cielo, la panza de un avión demasiado cerca, una explosión, un hongo de humo y fuego. Hernández creyó que se trataba de una de esas películas que se filman en Nueva York. Años atrás había visto en las calles de Manhattan una escena en la que Samuel L. Jackson volcaba una patrulla, y el fuego y los heridos eran tan reales que no parecían ficción.

“¿Será un truco de cine?”, preguntó en voz alta.

Su amigo estaba mudo, con los ojos desorbitados y las manos en la cabeza. Corrieron en sentido opuesto a las torres. La gente a su alrededor miraba los edificios verticales recortados por un cielo sin nubes. Sobrevino un torbellino de papeles y pedazos de metal. Se alejaron para ponerse a salvo y de pronto Hernández se detuvo. Su deber era acudir a las torres. Le pidió a su amigo que convenciera a las peruanas de que lo esperaran: regresaría para ayudar como voluntario.

Rafael Hernández era bombero.

Advertisements

8 thoughts on “El bombero al que nadie llamó, Premio Internacional Proceso 2011

  1. Carmen

    Conmovedora historia, preciosa! de gran talento periodístico e incalculable valor humano. Gracias por compartirla, haré lo propio con mi hija.

    Reply
  2. La neurasténica

    Excelente crónica, disfruté mucho leerla y me mantuvo dentro de la historia de principio a fin. Las descripciones permiten conocer la parte latina de lo ocurrido ese 11 de septiembre.
    Lo único malo es que este héroe mexicano en Estados Unidos no encontró la justicia esperada en vida, ojalá llegue pronto.

    Reply
  3. Pingback: Periodismo de verdad | Vi a los sobrevivientes de una batalla

  4. Roberto Lagunas A

    Gracias Hernandez; tu vida es ejemplo en la humanidad nunca pediste nada y cambiaste tu vida por eso. salvaste a tu projimo sin saber que ese esfuerzo te haria perder trabajo y remuneracion. no te importo tu vida, el patrimonio de tu familia que eras tu; lo cambiaste por otras vidas. no hay dinero que pague eso. lo unico que puedo darte es reconocimiento. EL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE NO SABE DE GENTE COMO TU Y NO ES EL DINERO!!!! ES AGRADECER A SUS DEUDOS EL TENER UN PADRE ASI!!! gracias por REPRESENTAR A MI RAZA, A MI GENTE. Q.E.P.D.

    Reply
  5. Griselda Ruiz

    Impresionante la historia y la capacidad de contarla. Felicidades al autor por el premio. Lástima que acabó así, ojalá su trabajo ayude a que se haga justicia.

    Reply
  6. Zapsarios Zapatos

    Thank you, I have just been searching for information about this topic for a
    long time and yours is the greatest I have found out so far.
    But, what about the conclusion? Are you sure in regards to the supply?

    Zapsarios Shoes and Handbags

    Reply

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s