La legendaria librería Strand

Strand, una librería de colección

Por Wilbert Torre.

Nueva York.- En una ciudad donde hay más bibliotecas que cines y en donde cada mes tres mil nuevos libros repletan las estanterías, las librerías son un artículo de culto en Nueva York. En los últimos meses dos de las más famosas y viejas cerraron sus puertas, pero hay una que cumplirá ochenta años y que palpita llena de vigor en el Greenwech Village: La legendaria Strand Book Store.

Strand es propiedad de una vieja familia de libreros, tiene más de 200 empleados que son obligados a pasar una prueba de conocmiento literario antes de ser contratados, y se precia de poseer números y récords imposibles: 18 millas de laberínticos y polvosos pasillos repletos de libros usados, antiguos y un inventario formado por cerca de tres millones de ejemplares sobre prácticamente todos los temas y todas las épocas posibles.

Strand también posee un inventario de clientes únicos entre sus miles de clientes: El extinto Hotel Plaza, el director de cine Steven Spielberg y los escritores Salman Rushdie y Paul Auletta. Y no sólo vende libros al menudeo: Atiende pedidos que se miden en metros cuadrados de libros. La mayor operación de ese tipo fue una venta de miles de libros para llenar 35 habitaciones en una mansión neoyorquina.

Su fachada de concreto y ventanas de aluminio y una enorme marquesina roja anuncian la presencia de Strand, con cierta arrogancia, en la esquina de la calle 12 Broadway, a unas calles de la pintoresca Plaza de Union Square.

Strand es famosa por sus tentadores precios: suele ofrecer los nuevos títulos con 50 por ciento de descuento sobre el precio de portada.

Pero también ha sido capaz de ofrecer la más grande colección de libros antiguos: Lo que el Viento se Llevó se vendió en 10 mil dólares. Si tienes 2,750 dólares puedes complar un ejemplar de la primera edición de Taps at Reveille, publicado en 1935 por Francis Scott Fitzgerald, una colección de historias breves.

Our Polar Flight, un libro sobre las aventuras de dos hombres por alcanzar el Polo Sur, ha sido tasado en 1500 dólares. Y Bikeriders, publicado por primera vez en 1967 por Danny Lyons (uno de los primeros clásicos del nuevo periodismo de fotografía) puede ser comprado por quien tenga 900 dólares y piense gastarlos en un libro de 128 páginas.

Benjamin Bass, un hombre nacido en la República de Lituania, en el norte de Europa y que pasó sus primeros años de vida en Hartford, Connecticut, funduó la primera tienda de libros Strand en la cuarta avenida de Manhattan, en 1927. Su hijo Fred comenzó a trabajar ahí cuando sólo tenía 10 años. En 1956 la librería se mudó a su actual locación, un viejo edificio de casi 400 metros cuadrados.

Al principio los libros sólo ocuparon la primera planta, pero varias décadas después, bajo el mando administrativo de Nancy, nieta de Benjamin e hija de Fred, Strand ha llegado a poseer completo el edificio de 11 pisos de altura.

Sus 18 millas de libros se desdoblan en los primeros 5 pisos y han convertido la esquina donde se levanta Strand en un lugar legendario donde se rodan películas y series neoyorquinas.

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